
Por Ivo Zabaleta Bolaños
El posible cierre del Muzac abre un debate sobre los espacios culturales de Montería, el papel de la institucionalidad y el futuro del arte contemporáneo.
Aunque el Muzac ha sido descrito normalmente como un museo sin sede propia, lo cierto es que ha gozado de cierta estabilidad en el auditorio de la Ronda del Sinú, en la calle 27 con avenida Primera, en Montería.
Tengo que decir que, personalmente, mis primeros acercamientos al arte en vivo y en directo en Montería fueron gracias a este museo. Muchos profesores de universidades y colegios de la ciudad, investigadores y otros tipos de profesionales de mi generación aseguran lo mismo. Numerosos testimonios dan cuenta de jóvenes para quienes visitar el museo durante su etapa escolar fue crucial, quizás un antes y un después.
La importancia del Muzac radica no solo en la calidad del arte que trae a la ciudad y el alto nivel de la curaduría subyacente, sino en la dedicada labor divulgativa que su fundador, Cristo Hoyos, realiza durante cada exposición, con la intención de aportar contexto y capturar al público del museo.
Un museo al encuentro de la ciudad
Mientras los turistas o los nativos de Córdoba paseaban por la Ronda del Sinú en los años 2000, las gigantescas piezas de ciencia ficción hechas con madera tríplex o las pinturas colgadas en las paredes, que podían apreciarse a través de las ventanas, despertaban la curiosidad de los habituales paseantes y de los visitantes ocasionales. Muchos accedían así a la oferta cultural de altísimo nivel que presentaba —y que aún presenta— el Muzac. Es decir, la excelente ubicación del museo en el auditorio de la Ronda del Sinú posibilitaba que tanto lugareños como turistas entraran al museo en medio de ese paseo casi obligado. Hoy todo eso corre peligro.
La Alcaldía de Montería facilitaba el espacio expositivo con un precario mantenimiento. Desde hace poco, el Muzac ya no funciona en el auditorio por falta de mantenimiento, hasta llegar al deterioro y casi inutilidad en que se encuentra actualmente. Hoy el Muzac se ubica en la calle 44 n.º 4-1145, al lado de Alamedas del Sinú. Pero ya no es como antes. El museo mantiene su programación, pero no goza de las condiciones apropiadas para el público asistente, que es en esencia peatonal: ha disminuido la asistencia diaria. Es importante decir que, en todo el mundo, los museos (y el Muzac es un gran museo) deben funcionar en el centro de las ciudades, no en sus orillas o en los extramuros.
A pesar de su carácter autogestionado, vía donaciones privadas que Cristo Hoyos gestionaba, el museo dependía de la disponibilidad del auditorio de la Ronda y, al no estar disponible, se genera la mudanza y la crisis. Como lo señalé, ahora funciona al lado de Alamedas del Sinú gracias a la autogestión y la colaboración de las personas cercanas a Cristo Hoyos. Sin embargo, surge la pregunta: ¿será este el lugar más adecuado para un museo de semejante calidad en Montería?
La cultura también está en disputa
Esta situación coincide con el actual gobierno de Abelardo de la Espriella y recuerda mucho su concepto de Batalla Cultural. Hace tiempo se escuchaban rumores de que las exposiciones del Muzac le parecían a la clase dirigente de esta ciudad demasiado atrevidas y vulgares. La clase dirigente de esta ciudad tiene una concepción del arte como algo decorativo, costumbrista, que debe recordar el orden moral de las cosas (Figueroa, 2007): que existen ricos y pobres, y que existe una identidad regional fija que no debe cambiarse, pensamiento conservador devenido en mentalidad colonial que nos ha pesado por dos siglos. Para ellos, una buena obra de arte es un cuadro plano de María Varilla o un paisaje pintoresco del río Sinú. Sus conocimientos en arte solo alcanzan hasta donde pueden llamar atrevidas o vulgares a las obras eróticas de Miguel Ángel Rojas o a las obras feministas de Débora Arango.
No nos devuelvan al siglo XIX, que el mundo ya ha cambiado demasiadas veces. No hay tal batalla cultural, porque los puntos de vista y las concepciones estéticas de los artistas son liberadoras y diversas. Si fuera una batalla cultural, entonces los dirigentes políticos serían los reyes y los artistas plebeyos revoltosos, y aquí ya no hay súbditos desde la época de las repúblicas; y aquí ya no hay esa lógica colonial. Ciudadanos: salvemos al Muzac.
Referencias
- Bautista, Myriam. «Museo disidente». El Tiempo, 2 de julio de 2020. Consultar artículo.
- Figueroa, José Antonio. «Realismo mágico, vallenato y violencia política en el Caribe colombiano». Vol. 1 de 2. Tesis doctoral, Georgetown University, 2007.
- Redacción Semana. «Así es el museo mutante que recorre las calles de Montería». Semana, 8 de mayo de 2018. Consultar artículo.
