Nosotros

MANIFIESTO

Ser ahí y aquí en el cauce: somos y hemos venido siendo. Ahora confluimos en la corriente de este río, de esta realidad. Entendemos las riberas como parte del canal, como tejido común y no como segmento opuesto. En el fondo, nos abrazamos en las idea de libertad, amor y justicia, conscientes de nuestra finitud y de la necesidad de decidir cómo vivir. Somos el río que nos habita:sedimento que nutre, vida que fluye y conciencia que nos convoca a desafiar y rechazar la dominación y a construir comunidad desde la dignidad compartida.

Ser con IN SEIN Habitar entre: Somos con otros, conectados al tejido compartido de la existencia. In-sein habitamos entre los intersticios del territorio y la comunidad, donde la vida se hace posible escuchando la voz del río. No aceptamos la lógica que fragmenta, ni la política que excluye; la libertad se construye en el encuentro y la justicia se teje en la convivencia, el amor es la fuerza que sostiene nuestro caminar humano. Somos punto y línea: cuerpos y voces que dibujan un nuevo mapa.

Democracia como cauce y como causa que sostiene vida, que nos sostiene como práctica de igualdad, participación y justicia. Reconocer y reconocernos en el derecho de decidir desde la pluralidad de voces y mundos, sabiendo que el poder es y pertenece al pueblo. Y es el mismo que se reconoce en dignidad.

Subalternos y rebeldes, nos negamos a permanecer inmóviles y expectantes; asumimos el reto de la construcción. Keradó nos ha unido y usaremos su fuerza creadora para edificar opciones desde la rebeldía y la subalternidad que nos unifiquen en el acto de erigir una nueva forma de habitar la realidad.

Somos río que reclama su cauce y que nutre la tierra; también somos semilla que brota en la grieta. Somos la voz que irrumpe en el intento diario de callar las gargantas, atorándolas de miedo. Somos potencia, somos memoria y fuerza creadora que se rebela ante la explotación económica, la marginación social, la hegemonía cultural y política.

Nos negamos a continuar como espectadores de nuestra propia barbarie. Nos oponemos a que nos enfrenten como pueblo a una nueva batalla. Somos resistencia creadora, defendemos nuestro territorio, identidad, memoria, dignidad y nuestro derecho a crear y creer en nuestro mañana como pueblo, sin ataduras, con voz y sin vendas en los ojos.

Creemos en el derecho a construir una vida justa, creemos en la re-evolución colectiva. Somos fuerza que camina para recuperar nuestra humanidad nos negamos a aceptar la realidad actual como destino obligatorio

El río somos. Keradó fluye, habla a través de nosotros; nosotros somos su voz, una voz que se sobrepone a la palabra engañosa, a la demagogia rápida que vive de la confusión y el engaño. Nuestra voz es pausada, clara y firme. Como la eterna corriente del río que nos nutre.

Keradó fluye y su eterno devenir es la emoción esperanzadora que nos permite asir la ilusión de que algo bueno puede siempre ocurrir. Nos negamos a la inmediatez que abruma, y que con su pesadez inexplicada se presenta como el eterno desastre de un mundo condenado a ser dividido. Nos tomamos el tiempo para fluir con nuestro río y para que sus aguas limpien nuestra superficie y nos ayuden a construir un horizonte común.

Asumimos nuestra sensibilidad como una virtud que nos permite conectar con los otros; convertimos esa sensibilidad en creatividad y capacidad para el descubrimiento, puesta al servicio de la develación de causas que nos permitan en colectividad el ejercicio de la transformación. Sentimos para crear colectivo, conocemos para transformar.

Creemos en la diversidad que nos constituye como sustento material y espiritual de nuestra dignidad como pueblo y la elevamos como bandera para la pervivencia de nuestra identidad ante la avasalladora estandarización que el ahora nos impone.

Reconocemos en el diálogo a un buen influyente para la construcción de buenas relaciones entre personas y recurrimos a él para compartir nuestras dudas y construir caminos colectivos para el descubrimiento de las respuestas en función de la verdad.

Nuestra fortaleza es el arte; recurrimos a él en busca de mediación para la expresión de nuestras construcciones colectivas, creemos en su fuerza y en que representa un camino aún inexplorado para la consolidación de un horizonte de posibilidades cualitativamente diferente.

Nuestro universo es anfibio, somos del agua y las tierras de Keradó, de su aire y sus montañas enajenadas; volvemos a este, nuestro anfiverso, porque creemos que tenemos cosas por decir, problemas históricos sin resolver, y hemos dado hoy un paso decisivo para incidir.

La hipocresía es la única y verdadera ideología de la derecha: estamos en contra de la hipocresía. Sabemos que la autenticidad es una aspiración difícil de alcanzar. Pero sabemos lo que no queremos ser: conformistas, acomodados e hipócritas.

En solitario no podemos realizar grandes cambios, pero en Keradó hemos empezado a encontrarnos. La verdad fluirá como el río y resistiremos a las mentiras, a todas ellas.

Que el amor sea bandera
Que las voces no se callen
Que la semilla sea nuestra
Que los ojos se limpien